Bautista, el tenista con espíritu de futbolista que ganó el MARCA Jóvenes Promesas y la Copa Davis júnior

Fue campeón de Europa individual y por equipos sub’14. Defensor de las causas solidarias: jugó Dubái con cordones con los colores arcoíris para erradicar la homofobia en el deporte

Roberto Bautista Agut nació en Benlloch, en 1988, y a los cinco años empuño su primera raqueta en las pistas del Club de Tenis Castellón, todas ellas de tierra batida, nada que ver con la hierba de Wimbledon. Su abuelo fue quien le introdujo al deporte de la raqueta.

Roberto soñaba de pequeño con ser futbolista. No se cansaba de meter goles en las categorías inferiores del Villarreal hasta que un día, cuando contaba con 14 primaveras, tuvo que decantarse y lo hizo por el tenis porque ya tenía un gran nivel y había cosechado grandes resultados. Ya había sido campeón de Europa individual y por equipos

Campeón del prestigioso circuito MARCA Jóvenes Promesas, con vencedores de la talla de Juan Carlos Ferrero y Fernando Verdasco, y de la Copa Davis júnior en 2004, lo que le valió para hacer el saque de honor en Castalia antes de un partido del Castellón, Roberto tuvo una oferta de la Federación Española de Tenis para mudarse al CAR de Sant Cugat donde estaban todos los jugadores becados de su edad. Él no quería moverse de casa y su respuesta fue negativa. En la Ciudad Condal sí se ejercitaban Pere Riba y Javier Garrápiz, con los que levantó la Ensaladera y que en la actualidad ya están retirados.

Se colgaría también en 2009 la medalla de oro en los Juegos del Mediterráneo celebrados en Pescara. Su víctima fue el turco Marsel Ilhan, en lo que era su primer partido al mejor de cinco sets. Hizo doblete porque también subió al podio en la modalidad del dobles con Gerard Granollers. Esa semana tan exitosa a nivel deportiva tuvo la mala noticia de fallecimiento del abuelo del tenista. El año pasado también perdió a su madre.

Su gran pasión, fuera de las pistas, son los caballos. Cuenta con su propia yeguada y vive con seis ejemplares en su casa y otros tres entrenan fuera para convertirse en campeones. “Invierto menos tiempo del que me gustaría en ellos. Me encanta estar con ellos. Me gusta salir de excursión, ir a la montaña”, cuenta.

El castellonense es un defensor de las causas solidarias. En febrero de 2017, en el torneo de Dubái, enseñó en las redes sociales que utilizaría cordones con los colores del arcoíris para internar erradicar la homofobia en el deporte. “La discriminación por orientación sexual no se debería tolerar en ningún ámbito, menos aún en el deportivo, ya que es incoherente con los valores del deporte que potencian la participación, el respeto y la integración”, declaró.

Se casará en octubre con su chica Ana Bodí Tortosa. De hecho, esta semana tenía previsto celebrar su despedida de soltero en Ibiza. “Estaba todo organizado y allí me esperaban seis amigos que vienen mañana a Londres para ver las semifinales con Djokovic”, cuenta. Su representante es Tomás Carbonell, que hace a veces de entrenador y que es vicepresidente de la Federación Española de Tenis.

El pasado mes de enero, en el Open 250 de Doha que significó su noveno entorchado como profesional, el pupilo de Pepe Vendrell enseñó al mundo una celebración que definía su actitud en los partidos, como una especie de lema: ‘Embistiendo hasta el final’. Así es Bautista, el nuevo miembro de la ‘Armada’ en el selecto club de semifinalistas de ‘Grand Slam’.

 

 

 

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